martes, 23 de noviembre de 2021

TRÁMITES BUROCRÁTICOS


_:¿Y  qué quiere? Que haga todo yo? Para colmo la falta de personal se hace sentir!!! Y están todos apurados!!!-- Gritó Benítez mirando el techo.
_Benítez, calmase, le pedí de buen modo, porque quiero adelantar esa Pensión. La mujer es una vecina que me dice todos los días  que la ayude. Quiere levantar la hipoteca de la casa_Respondió Gorospe.
Eran las nueve y cuarto de esa mañana fría del martes de junio  y los pasos de Marcos se escuchaban en el pasillo resonar como si fueran un eco de la tensión del ambiente de la oficina, donde dormían los expedientes archivados.  Era una oficina pública previa a la digitalización, con cajones de archivos, repletos de carpetas de casos legales en las que de alguna manera todo era  un bosque ordenado _ a veces por nombre, otras por fecha _ y reproducido en infinidad de fotocopias que deberían servir sólo para hacer el expediente  más robusto y amenazante al presentarlo ante el Registro de la Propiedad..

_¿Ahora?
_Sí, ahora.
_¿Por qué?
_El marido ha muerto y quiero  ayudarla, me entiende?!.
_Por favor, Gorospe, dígame  otra cosa... Si Ud. nunca ayuda a nadie!.
_Si ayudo, todo lo que puedo.. .
_Veamos _le dijo Benítez_Sé que la hipoteca vence a fin de año y estamos en junio. Si la cancela ahora, lo mismo tendrá que pagar los intereses  completos. Mejor dicho, los tiene pagos por adelantado.
_En realidad, y usted lo sabe_acotó Gorospe_  el  marido y ella querían  comprar la casa de  Caputo.
_Sí, lo sé,  porque lo dijeron  acá antes de firmar ,  pero no la compraron.
_¿Qué van a hacer con ella? _preguntó Gorospe_ No he oído decir que se propongan desalojarla...
_Es claro que no, por ahora... No tan pronto. Ella se irá voluntariamente._ Aseguró Benítez
_Primero debe vender el fondo de Comercio y otras cosas, porque ha quedado un pequeño saldo. Una diferencia más técnica que real...
_Dígale que se lo compró_ pidió Gorospe en voz baja.
_Hum. No sé....
Marcos miraba sus papeles sentado en el medio de los dos escritorios donde se desarrollaba la conversación.
_Yo me hago cargo del saldo _acotó Gorospe con firmeza.
_El antiguo comercio y la casa  de Caputo no están en venta ni lo estarán en los próximos cinco años, por lo menos.
_Tampoco he oído decir que su vecina,( que tanto lo apura),  pueda ni quiera explotarla. En cinco años el precio subirá inútilmente.
_Bueno... _Aceptó  Benítez_Póngale que a mí si me interesa.
_Quién : ¿La casa o la viuda? jajaja...  Está claro: política de empresa.
_Precisamente _ Volvió a insistir Benítez.

 Marcos se paró y volvió con un bibliorato. Pasó rápido las hojas.
_La viuda vendió  unas chucherías : Un juego de cubiertos de plata y una vajilla completa de porcelana..._ hum, dijo Gorospe... _Anda mal de finanzas... No será ese el motivo?
Marcos se  detuvo a pensar quién será esta dama que daba tema para que sus compañeros lo ignoraran.
_Como usted piense me tiene sin cuidado _dijo Benítez _ La cuenta corriente sigue abierta y el tope se actualizará.
Esa noche Marcos  tuvo una pesadilla  atroz: " Iba a pedir la mano de la viuda, de esa desconocida pero al llegar a la casa, la halló acostada con  Benítez, tan luego él, desnudo y pegajoso, se interponía ante la viuda. No se había cuidado de cerrar la puerta del dormitorio y  Marcos , pudo ver cómo la viuda, de piel muy blanca,  se revolvía eróticamente en el lecho y escondía la cara, tal vez avergonzada, pero sin ocultar su inmenso trasero blanco y su espalda cubierta de  lunares grandes , húmedos por los besos de Benítez."
Estas revelaciones del sueño fueron muy  excitantes y le provocaron sed. Se levantó, bebió agua fría, miró sus partes muy alteradas y se preguntó si serían dignas de  la viuda , de su descomunal trasero blanco. Prendió un cigarrillo dando por sentado que ya no soñaba, que se hallaba en su casa y no en la de su sueño; se acostó de nuevo, pero con mucho miedo de volver a dormir y a soñar.
A fin de mes la una mujer blanquísima vino a retirar los formularios de su Pensión que al fin llegaron.
_¿Está el Sr. Benítez? _preguntó _el luto realzaba la blancura de  su piel.
_No.-_respondió Gorospe
  _Bueno _dijo audazmente la viuda
_Hum... _Gorospe inició una sonrisa._Pero estoy  yo. Y le daré  daré mi aval...

Sólo prolongaba una conversación. Pensó Marcos y sintió que le estaba faltando a su vieja y reconocida eficiencia y, que la firma le estaba pagando esos minutos  robados en una historia  ajena y desconocida. -

Amalia Lateano

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