HIMNO AL AMOR
El amor nos convoca con su llama encendida,
la unidad nos sostiene como un canto mayor,
la amistad nos enlaza, compañerismo en vida,
hermandad que florece con su noble fulgor.
Tiempo guarda recuerdos, memoria compartida,
el pasado y presente se entrelazan en flor.
Letras y compañeros, los que han sido y serán,
siempre en futuro abierto la esperanza nos dan.
Están las letras leves, lecturas tan sagradas,
escritos como voces roncas de la tristeza.
Aquellas endulzadas con tardes recordadas,
con pensamientos vivos en aquella certeza.
Tiempo guarda los pasos, memorias veneradas
que nos muestra el pasado con su simple belleza.
Los que han partido viven en la luz del recuerdo,
los que vendrán nos traen un porvenir que pierdo.
El tiempo nos resguarda, con su cauce infinito,
los recuerdos que laten por un río de luz.
El pasado nos guía, con su signo bendito,
si el presente nos llama opuesto, a contraluz.
Luminosos los versos son del dolor descrito,
vida que nos sostiene con su eterno arcabuz,
siempre seremos canto, compañeros en voces,
voces, gritos silentes, aunque siempre feroces.
Los que han partido viven su ser en el preclaro
poema que desgranan en estelas de paz.
Letras, si por la ausencia creyendo lo deparo...
Letras, que nos aguardan con su noble solaz.
El tiempo los abraza, su recuerdo es amparo,
atemporal enseña lo que siempre es voraz.
Amor que los recuerda, unidad que los nombra,
amistad que los canta en la voz de la sombra.
Los que vendrán nos traen la esperanza encendida,
se renueva la sangre que palpita en mis sienes,
el latido del pecho, como gran golpe olvida,
como gran golpe olvida en negros ojos bienes.
Guirnalda de hojas secas de luto va vestida.
Tú, óyeme, ¡oh Noche!, el alma me aserenes,
no quiero dar amores que amantes ya he amado,
duerme, alma mía, duerme que sola me he quedado.
De tarde, si muy cerca llamó su propia Muerte,
sin querer más la vida de tristeza y pesares,
su verso me acompaña, si la paloma advierte,
al no tener caricia por los firmes andares,
que no leí esas notas escritas a la suerte,
si el silencio nos cubre que al pasar si lo hallares.
Hermanos, que enlazamos los sueños y el anhelo,
compañerismo eterno nos conduce hacia el cielo.
Este canto termina con acabado mate
porque, si el llanto quiero ahuecar, lo hace el alma,
mi verso tan desnudo, ay, todavía late,
y el latido, latiendo, con latido se ensalma.
Canto de soledades, de sangre y de combate,
cancionero, de inicio a final pura calma,
siempre fue y ha de ser el amor que sostiene
tu amor, mi amor, AMOR, que sostiene, que viene...
Dra.- Amalia Lateano
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