
Está su hombro izquierdo
Y veo su cabeza inclinada.
Eso día tras día
Me hace besar sus ojos.
Cerca de mí está su hombro derecho
Y huelo el perfume
De sus largos y oscuros cabellos.
Eso siempre
Me hace acariciar el silencio.
Delante de mí está
Su dulce sabor de ausencia
Con sus brazos extendidos.
Eso me hace caricias en el alma...
Y para alegría de todos
Se abre la puerta.
Regresa desde lejos,
Y eso siempre es un milagro.
AMALIA LATEANO
1 comentario:
Hola amiga Amalia......me ha gustado tu poema......ya me contarás.....a que niña te refieres, en ese amor que le dedicas.
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