Se quiebra la alborada en llanto oscuro,
trece inviernos apenas en su pecho,
y ya la guerra, fiera sin derecho,
lo arranca del regazo más seguro.
La madre tiembla, el aire se hace muro,
el padre calla, roto en su despecho,
y el niño parte, frágil, sin un lecho,
hacia un destino incierto y poco puro.
¿Quién roba la inocencia tan temprana?
¿Quién siembra de fusiles la esperanza?
¿Quién quiebra la canción de la mañana?
Se va el pequeño, sombra que se lanza,
con ojos que aún reflejan la ventana
donde quedó su infancia en lontananza.-
Amalia Lateano
@ Registrados
07/03/2023
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