la huella de luz que al alma guía,
semilla de amor, eterna poesía,
tus versos aún fluyen, río santo.
Tu ausencia se torna en clara estrella,
que alumbra la noche con su fulgor,
tu obra nos sostiene, siempre tan bella,
tu palabra vive, tu idea es sol.
Descansa, maestro, en paz serena,
que el tiempo no borra tu verdad,
tu nombre se eleva, tu voz resuena.
Tu verso nos guarda en la eternidad,
y al alma consuela con su cadena,
de amor y memoria, pura bondad.
Dra. Amalia Lateano
Argentina
09/022026

