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martes, 19 de junio de 2012

Somos los mismos pero sin la piel


Somos los mismos pero sin la piel

Acá estamos entre paredes
los que emergemos desde las penumbras
sin prender la pira del bautismo
que nos compete.
Fuera de la hora del jazmín.
Detrás de la ausencia
agazapada entre papeles.
Masticamos  el argot de los marineros
 y el mar está presente.
Volvemos a sacudir los otoños
por los andariveles 
entre el oleaje de tristeza.
 Dulce  la piel cicatrizada por laberintos
espesos de presentes.
Entre dunas de oscura mansedumbre
 se despierta el genio que adormece
entre susurros y palabras pensadas
 y no dichas ante la noche
que como caracola se acerca por ausente.
Somos los mismos pero sin la piel.
Desnudos los instintos del amor y la muerte.
 Tratamos de sobrevivirnos entre los cuartos.
 Detrás de las medusas.
 Al lado de los suicidas
ignorados y que sabemos diferentes.
 Nada nos fue dicho. Lo presentimos todo.
 No somos inocentes.
Acaso estas hebras traspasadas a los restos,
a los perfiles,
 a los que no amamos demasiado
 a los que mucho queremos
 sean sólo un reflejo diferente
de un pájaro en la inclemencia.
O un grito desahuciado que no se pronunció.
Entre los maderos y la barranca como límite
está el puente
 Y la nada.
Esta nada que no admite más que la trémula fe.
Solitaria y breve.
Naufragada el alma
 en la playa
 Sin más que unas miradas
 Subrepticias en la noche
dibujadas en la arena como marca.
 Esa es la filigrana de este día
En que somos los mismos…

Amalia Lateano

1 comentario:

Anónimo dijo...

…………….. Sin duda, es un poema para leer y releer, para sentir y dejarse llevar por los sentimientos que envuelven tus versos. Sencillamente excepcional, estimado poeta.
Un verdadero placer su lectura.
Un abrazo
Agustina