Hoy
he vuelto a mirar por la ventana
caer
la lluvia sobre la vereda,
con
fuerza mis latidos deshereda
el
fiel llanto robado que me gana.
Pero
sé, que la aurora del mañana
brillará
en la esperanza que me queda,
lo
mismo que florece en la alameda
la
nobleza del olmo, tan temprana.
Es
el beso perfume que se asoma
con
la luz de tus ojos que me miran
desvelados
de amor en esta tarde,
en
la que siento el perfumado aroma
de
tus ardientes labios, que suspiran
cuando
en los míos tu arrebato arde.
Amalia Lateano
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