Escuchamos tras la lluvia tan querida
la triste perdición de tu lamento
por no esperarte amor del desencuentro
fue la flama apagada permitida.
Fue soñar con tardanza tu venida
al sacudir el faro del tormento,
por alejar tan
pronto el sufrimiento
buscamos
juntos, raudos la salida.
Será común o
raro sentimiento
el que va a anudar los corazones,
en esta calidez de tu suspiro.
Guárdame ante mi tumba con tu abrigo.
Tápame con tus manos las razones.
No olvides, por amarme en pensamiento.
Amalia Lateano



