Escucho a Brahms. Sinfonía.
Tus manos sobre mis manos
que fraternas como hermanos
con ternura calmaría.
Sé que al oírla detendría
el dolor que llevo puesto
y dejo en el aire presto
y nada me detendría.
En los arpegios tendría
más liviano el corazón
frágil y simple un gorrión
amarte como quería.
Es música de veranos
con arpegio como esto
que sale como un gran gesto
que guardamos como ufanos.
Tal es la fuerza y arresto
que causan admiración
por su encendida emoción
en el acorde compuesto.
Melodía por dispuesto
se transforma en adhesión
en mágica aceptación
de cariño muy secreto.
Completo de bizarría
en los hechos cotidianos
con el alma, predispuesto
para dar tribulación.
Amalia Lateano