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lunes, 25 de enero de 2010

FANTOCHE- Soneto con estrambote-

Si un dios adolorido en medianoche
por este bergantín tan agrietado,
fuera mi Amado Ausente, naufragado
perfilando el sentido del reproche.

Ya con algas profundas de fantoche,
de escamas y de agallas y de aletas
creyendo así engañar con sus caretas
al enamoramiento de la noche.

Engañoso disfraz por abatido
con horrible doblez incuestionable.
No se vuelve invisible tras del ruido,
fluye desde su sangre tan culpable.

Fue suburbio perdido, y en el nido
monigote pintado ser afable.

No tan abominable
Eres por duende breve y alunado.
Ni tan desagradable, por odiado.

AMALIA LATEANO

lunes, 18 de enero de 2010

DESCANSA...


ROMANCE

Octava real

Descansa sobre tus pechos

como una alondra, mi alma,

lánguida con sus desechos

por mi vida pide calma.

Verde tu amor cual helechos

levanta en alto la palma.

Acaricia lentamente

mi dulce piel complaciente,,,


AMALIA LATEANO





domingo, 10 de enero de 2010

Tu pupila....


Tu pupila tan bella. Lisonja adormecida
que con ella me visto con ánimo amoroso.
Se sentirá delicia deseo caudaloso
sumergida de esencia por tu larga avenida .

Es mi piel la que llama. Marea contenida,
es remanso de besos tu arenal asombroso.
Busca siempre mi orilla mudaré nido acuoso
para encontrarme pronto dando frente crecida.

Pero es sueño, lo sé; tu brisa recordada
por anhelar tus besos quitaré los arpones
cuando encuentre tus manos a mi piel aferrada.

Dolor llevo en mi pecho como tierra sagrada.
Partiré a otros cielos por oscuros rincones
combativa y alegre solitaria calzada.
 AMALIA LATEANO

miércoles, 6 de enero de 2010

FRUTOS DE ORO

Dedicado a Mamá , en el día de su cumpleaños. _In memoriam

Cuenta la leyenda que en lo profundo del bosque nevado,un leñador

pasaba el invierno con su esposa en el interior

de una cabaña de madera.

Una noche un niño tocó la puerta.

El leñador abrió y encontró a un niño tiritando,y hambriento.

La pareja, con gran alegría compartió con el pequeño

los pocos alimentos que tenían,

y lo arroparon cerca del fuego.

Mientras el leñador y su esposa dormían, el niño se transformó en un Ángel.

Tomó una rama de las que el hombre tenía en el fogón

para alimentar el fuego de la chimenea

y la guardó.

A la mañana siguiente el Niño Dios entregó esta rama a los esposos que lo

socorrieron, diciéndole que lo plantaran.

Así lo hicieron, al lado de la casa y brotó un árbol que daba frutos de oro.

El Niño Dios, quien realmente era aquel huérfano abandonado,

los recompensaba por su caridad y amor.

AMALIA LATEANO